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EMPATHY a thread of connection

2 oct
3 min de lectura

El otro día, en un podcast, escuchaba un concepto que me fascinó. Hablaba de la empatía y de cuán importante es en nuestro desarrollo social. Hablaba de que esto que nos parece tan lejano como la telepatía, en realidad no va de un control paranormal donde leo tus pensamientos, sino de una capacidad tan grande de empatía que puedo resonar tan igual que hasta el hilo mental es el mismo.

Y reflexioné tanto en cómo de bello e inmenso es este concepto. Tengo tanta capacidad de recibirte que hasta los pensamientos se vuelven parecidos.


Creo que es evidente, con lo que vivimos en estos espejos de lo humano, que hay una desconexión con esta empatía. Nos separamos del otro, desconfiamos, nos separamos… A más separación, menos empatía. Y pienso qué lindo una práctica que, a mi vista, cultiva justamente esto: generar empatía primero con todas nuestras partes, incluso esas en las que nos sentimos totalmente exiliados. Recuperar esa capacidad de recibirnos con todo hace posible que pueda recibir todos los colores, formas, expresiones alrededor. Tu danza es mi danza, ¿recuerdas?


Un modo de fascinarnos por esta práctica es justamente este: que cada uno de los Ritmos nos está abriendo un espacio donde revisar, recibir, recuperar esas partes y hacer espacio para todas ellas.


Quizás sea en el lenguaje del Fluido que recuperemos esa parte enraizada, intuitiva, con capacidad de recibirnos y dejarse moldear por todo lo que hay alrededor, esa parte que no tiene esquinas, que se moldea, que se mueve desde la fuerza de la eterna espiral.

Quizás sea en el lenguaje del Staccato que podamos recuperar esa parte clara, direccionada, asertiva, donde mi voluntad se expresa y se define, donde el espacio que tomo es un honrar mi pulso, mi voz.

Quizás sea en el lenguaje del Caos, donde puedo amigarme con esa parte desorganizada, resiliente, rendida a la fuerza de la vida y sus giros y saltos, esa parte que sabe, dentro de la confusión y el ruido mental, que hay otro modo de entender, de pensar, de sintonizar cuerpo, corazón y mente.

Quizás sea en el lenguaje del Lírico donde pueda recuperar esa confianza en el espacio disponible, en el flujo incesante de la fuerza creativa. Quizás pueda adentrarme en el lenguaje único de mi alma y volverme co-creadora con la vida, con el círculo, conmigo y mis partes.

Quizás pueda acercarme a esta parte más sutil que entiende el no-tiempo, el no-cuerpo, la no-dualidad, el lenguaje de lo eterno, del espíritu, del misterio, del ritmo de la quietud.


Quizás, al recuperar estas partes a través de este mapa, de este lenguaje de cuerpo y beat, pueda darme cuenta de cuán infinita, contradictoria, coherente y opuesta soy. Y quizás allí pueda cultivar para abrazar el entorno que, de bien seguro, como yo, sea infinito, contradictorio, coherente y a veces opuesto.

¿Tendré espacio para recibirlo y acogerlo en la mirada compasiva de mi esencia?


De eso va la maravillosa frase “Community is the New Buddha”. No va de que seamos todos iguales, salidos de un mismo molde. Por eso, esta es mi danza y tu danza es requerida, es bienvenida, es mi intención.

Community is the New Buddha quizás nos hable de ese terreno de la telempatía, donde tengo un inmenso espacio para acogerte, verte, permitirte, reconocerte: que somos uno.

 
 
 

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